Señales de Alerta Temprana
Qué observar en cada etapa, y cuándo conviene hablarlo con el pediatra
1. Por qué la edad importa
Las señales del Trastorno del Espectro Autista (TEA) no aparecen todas de golpe: suelen ir siendo más visibles de forma gradual, y algunas conductas tempranas ya pueden notarse entre los 6 y 12 meses de edad. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda que los pediatras hagan una evaluación específica de detección de TEA en las consultas de control de los 18 y 24 meses, y en cualquier otro momento en que los padres tengan una inquietud — no hace falta esperar a esas edades si algo llama la atención antes. Esta página complementa a Guía para Padres, con el detalle organizado por rango de edad.
2. Señales por rango de edad
Ninguna señal aislada significa por sí sola que un niño tenga TEA — el desarrollo varía de un niño a otro. Estas listas son una guía de qué observar, no un criterio de diagnóstico.
6 a 12 meses
- No responde a su nombre alrededor de los 9 meses.
- No muestra expresiones faciales de alegría, tristeza o enojo hacia los 9 meses.
- Poco contacto visual o seguimiento visual de objetos/personas.
12 a 15 meses
- Ausencia de atención conjunta: no mira hacia donde un adulto señala.
- Usa pocos o ningún gesto (decir adiós con la mano, señalar) alrededor de los 12 meses.
- Para pedir algo, toma la mano de un adulto y la lleva al objeto, en vez de señalar y mirarlo a los ojos.
18 a 24 meses
- No hay palabras sueltas hacia los 16 meses ni frases de dos palabras hacia los 24 meses.
- Señala solo para pedir cosas, no para compartir un interés con alguien más.
- No se da cuenta cuando otra persona está molesta o lastimada, hacia los 24 meses.
- Repite frases escuchadas (ecolalia) más allá de lo esperado para su edad, o imita el tono de voz de conversaciones o programas de TV.
24 meses en adelante
- Prefiere jugar solo de forma consistente, con poco interés en compartir juegos.
- Se angustia mucho ante cambios pequeños en la rutina.
- Pérdida de palabras o habilidades sociales que ya había adquirido (regresión) — ocurre en una proporción relevante de los casos, generalmente entre los 15 y 24 meses.
3. Herramientas que puede usar tu pediatra
No existe un análisis de sangre ni una prueba médica única para diagnosticar el TEA — el diagnóstico se basa en observar el desarrollo y el comportamiento del niño a lo largo del tiempo. Para apoyar esa observación, muchos pediatras usan cuestionarios de tamizaje estandarizados, como el M-CHAT (Lista de Verificación Modificada para Autismo en Niños Pequeños) o la escala CARS — son herramientas de detección temprana, no un diagnóstico por sí mismas, y su interpretación siempre corresponde a un profesional de la salud.
4. Qué hacer si notas varias de estas señales
Acude con el pediatra y comparte con el mayor detalle posible lo que has observado, sin esperar a la siguiente consulta de rutina si la inquietud es fuerte. Actuar temprano —confirmando o descartando— es justo lo que permite empezar cualquier apoyo o intervención en el momento en que más beneficia el desarrollo del niño (ver la sección “Por qué es tan importante la detección e intervención temprana” en Guía para Padres).
Fuentes
Aviso importante: padresehijostea.com tiene como único propósito acercar información de apoyo a los padres y madres de familia. De ninguna manera el contenido de este sitio debe considerarse consejo médico, diagnóstico o prescripción de ningún tipo. La responsabilidad sobre las decisiones de salud de cada niño o niña es siempre de sus padres o tutores, y es interés genuino de este sitio que se acuda con los profesionales de la salud adecuados para cada caso particular.
